De las escuetas letras de la sopa de la que bebemos todos deduzco, no sin complicaciones, que la mitad del tiempo, dividido por dos cebollas agrias, nos la pasamos yendo de un lado a otro como una gallina degollada (talvez la de quiroga). Corremos, nos movemos, gemimos y nos creemos satisfechos en una idea de realidad de tubo de ensayo.
Bienvenidas sean las raices, bienvenidas sean las alas, malvenidos los sesos oxidados, malvenidos los sueños corroídos.
Somos seres libres, encerrados en nuestra propia ignorancia, de la cual, OJO, somos culpables en cierto porcentaje. Nos enseñan a mirar el agujero en la hoja, de la rama, del tronco, del arbol que tapa el bosque y somos felices con eso.
Somos playmobiles algo más articulados y con crecimiento capilar. Somos lechugas, asnos de carga, peluches de luneta, tatuajes escondidos, besos en el antebrazo, rollos velados, sueños mojados, estatuas de pájaros.
Propongo en este humilde manifiesto pensar, solo un segundo si costara demasiado, como sería nuestra vida si no fuera lo que es. Si realmente hacemos lo que queremos y somos felices. Si es amor o es costumbre. Si ese color en la pared es el mejor para tu cuarto. Si tu soledad no es resignación. Si no serías más feliz sin paraguas. Si no te hizo mal leer estas líneas, o si mañana vas a ver las cosas de un modo diferente.
Eso si, hay una responsabilidad ante la verdad y es actuar en consecuencia. Si comprendés lo que digo y sos feliz así OK, pero si bajas la mirada y los brazos antes del primer intento sabete gallina degollada, sabete playmobil, sabete muerto en vida y ten aquí mi mas sentido pesamen.
martes, 3 de marzo de 2009
Baires cuenta regresiva
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